María Huamanchumo Elías, madre de Nander, cuenta que recién el año pasado se enteró que su único hijo tenía Asperger, un trastorno generalizado de desarrollo, cuya incidencia ataca a uno de 300 nacidos vivos en el mundo.
“Mi hijo es una persona que no tiene mucho contacto con sus compañeritos de clase, no conversa con ellos y muy poco entiende lo que dicen al igual que ellos a él. Su papá y yo nos preocupamos porque algunos psicólogos nos decían que podría ser autista. El año pasado lo llevamos a Lima para que lo evalúen de una forma más integral. Los resultados salieron que mi hijo tenía un coeficiente intelectual elevado. Es ahí donde nos enteramos que nuestro pequeño tenía el síndrome de Asperger”, recordó.
Efectivamente, el director general del Equipo de Investigación y Tratamiento en Asperger y Autismo, Ernesto Reaño Carranza, y quien atendió también a Nander, explicó que el Asperger es una condición del aspecto autista, en la forma más leve de éste. No es una enfermedad, es una condición de vida y se caracteriza porque la persona tiende más a sistematizar información, estudiar o entender mejor una materia que a desenvolverse socialmente; es decir, quien tiene el síndrome de Asperger es bueno en niveles cognitivos, pero tiene problemas en los niveles sociales.
“A nivel de comunicación no entienden bromas, dobles sentidos ni chistes. A nivel de relaciones sociales no es que no quieran hacer amigos sino que no saben cómo hacerlos. Los intereses de estas personas son muy marcados”, señala Reaño Carranza, quien estuvo ayer en Trujillo para dar una charla respecto al tema.
Que viva sus etapas
“A mí me gusta mucho estudiar. Me gusta Ciencia y Ambiente y las matemáticas, pero también comunicación y personal social”, dijo el pequeño Nander, quien prosiguió por saludar y hablar a nuestros periodistas en alemán.
Aunque el menor ha despertado la atención de miembros de importantes instituciones extranjeras como de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, en sus siglas en inglés Nasa, su madre afirmó que ella y su esposo prefieren que Nander viva sus etapas como una persona normal.
“Lo que nosotros queremos es que nuestro niño se forme como cualquier persona. Que lo consideren un niño como todos y no lo etiqueten como un tonto o niño genio. Como padres nos encantaría que cuando crezca tenga las mejores y mayores posibilidades para ir al extranjero, pero ahora no queremos sentirnos presionados ni presionarlo a él por ello”, expresó.
“Nander debe vivir sus etapas. Ahora queremos enseñarle a vivir con valores. A veces el tener una gran capacidad y conocimiento te llena de poder, pero si nuestro hijo tiene muy en claro sus valores, él seguirá muy bien su camino. Como padres vamos a ayudarlo a que respete a los demás y a ser un buen ser humano. Esa es nuestra prioridad”, añadió.
Los talentos se pierden
El terapeuta Reaño Carranza añade que en el Perú no hay especialistas, psicólogos o pedagogos que puedan ayudar a los niños con Asperger. “La sociedad, en general, muy poco entiende de este síndrome, pero tampoco hay una alta cantidad de especialistas que puedan capacitarlos”, expresó.
Agrega que estas personas deben ser preparadas, pues su talento se pierde. “Probablemente ellos empiecen a desarrollar ansiedad y depresión porque no entienden el mundo y éste tampoco los comprende muy bien a ellos. Si no hay quien los prepare, las habilidades y talentos quedan en nada”, indica.
Djanira Ruiz Cabrera | Redacción La Industria
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junio 25, 2012
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