Exreo y niño de 15 asesinados a balazos eran parientes. Ambos estuvieron en La Rueda tomando cerveza
ANTECEDENTES CRIMINALES
Mientras la Policía investiga la posible relación que habría entre los casos de ayer (el asesinato de dos amigos en una cantina de la prolongación Vallejo y el hallazgo de dos cadáveres al costado del restaurante El Rancho), conviene dar una rápida mirada a los antecedentes de dos de los protagonistas de esta nueva historia de violencia, una historia que, como muchas aquí en Trujillo, ha sido escrita con pólvora y sangre. Quizá así podamos ir sacando cuentas de lo que pasó realmente, del porqué los asesinos dispararon sin piedad.
Del primero que nos ocuparemos será de Víctor Manuel Zavaleta Gómez (27), el exreo acribillado junto a un menor de 15 años, sobrino suyo. Ambos fueron encontrados por El Rancho. Hoy, las investigaciones han revelado que no solo les unía el parentesco, sino también ciertas actividades ilícitas.
Zavaleta, por ejemplo, conformó en algún momento la banda ‘Los Marcas de El Porvenir’. Le decían ‘Kiris’ y estuvo implicado además en casos de extorsión.
Sus delitos le valieron una corta estadía en la cárcel de El Milagro, de donde salió en febrero de este año. En efecto, tras pasar unos meses encerrado, Zavaleta regresó a las calles a inicios de ese mes.
Fue el Primer Juzgado Penal el que ordenó su desencierro inmediato después de otorgarle el beneficio de la semilibertad. ¿Bajo qué criterios el Poder Judicial lo soltó? Esta es una pregunta con respuesta incierta y merecedora, además, de una investigación, porque rehabilitado no estaba. Al menos así quedaría demostrado semanas después, el 21 de febrero, cuando la Policía volvió a arrestarlo.
Sucedió en Laredo. Agentes de la Divincri de San Andrés lo sorprendieron en una cochera con autopartes robadas. Con él cayó también una mujer, de nombre Fiorella López Contreras. Ambos tenían en su poder un kilo y medio de marihuana.
Fiorella López resultó ser hijastra de Zavaleta, aunque este vínculo, según se voceó en la Policía, no era impedimento para que ambos tengan una relación ilícita.
Al verse sorprendido por los efectivos, Zavaleta negó haber robado las autopartes, aunque las pruebas en su contra eran obvias; sin embargo, se libró de volver a la cárcel por una razón: la mujer se auto inculpó del delito.
Sobre su deceso, la familia de Zavaleta sabe poco, y lo poco que sabe no lo dice por temor a alguna represalia. No obstante, algunos de sus allegados apuntaron a lo más obvio: la venganza, y dieron a entender que alguien le había puesto un precio a su cabeza. “Se ha confiado, era que no baje aún, que no salga”, dijo una prima suya, sin dar mayores detalles.
Pero Zavaleta salió de su domicilio (acompañado de un tal Cerna) y bajó de El Porvenir a Trujillo sin cautela. Este exreo era padre de tres niños. Su madre, Alejandrina Gómez, se enteró del crimen muchas horas después, estando en su vivienda. Desde allí, pidió lo que suelen pedir las madres en casos similares: la captura de los hombres malvados que le han causado el dolor más grande.
COMPINCHE DEL ‘CHATO’
Vale precisar, de otro lado, que Zavaleta no murió solo. Cuando lo acribillaron, junto a él se encontraba su sobrino, Peter Brayan Murillo Juárez, de 15 años. A su corta edad, Murillo también tenia antecedentes.
El viernes 6 de mayo, por ejemplo, fue arrestado por personal de la comisaría de Sánchez Carrión. Junto a él cayeron también Rony Anthony Rodríguez Alayo (18), ‘Cara de Gallo’, y Wilder Cerna Gómez (21), ‘Piolín’. Ellos eran sus compinches en la banda del ‘Chato Víctor’, organización criminal dedicada al cobro de cupos en El Porvenir. Desde esta perspectiva, se asume que su tío también estaba vinculado a este grupo delincuencial.
Ahora bien, el ‘Chato Víctor’ es un peligroso hampón que ha entrado al mercado de las extorsiones con fuerza, asesinando a sus rivales para ganar territorio. Su objetivo es monopolizar el ilegal negocio y convertirse en el único en El Porvenir. La banda con la cual ‘Chato Víctor’ se disputa los cupos es la de ‘El Soli’.
De modo que las sospechas apuntan hacia este último hampón. ‘Soli’ habría mandado matar a sus contrarios, en medio de la cruenta guerra desatada en Trujillo.
Peter Murillo, según contó su hermano, trabajó en una fábrica de calzado, era el menor de cuatro hermanos y en septiembre iba a cumplir 16. Los últimos tres meses dejó la fábrica y entró a laborar como repartidor en una empresa de golosinas.
De las otras dos víctimas, Leo Liñán Zavaleta y Paúl Edgard Castañudí Julián, ambos de 23 años, eran vecinos. Los dos vivían en la calle Atahualpa, de El Porvenir, al igual que el único sobreviviente de esta matanza, Fran Eduardo Infantes Carrión.
Ellos fueron atacados por unos encapuchados al interior de una cantina ubicada en la cuadra 16 de la avenida César Vallejo.
Todas las muertes parecen estar vinculadas, aunque esto aún es materia de investigación. SATELITE
Tío y sobrino Asesinados
Reviewed by Valle Chicama
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mayo 24, 2011
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